Manizales, miércoles 16 de septiembre de 2026. La inteligencia artificial avanza a un ritmo que plantea nuevas oportunidades, pero también interrogantes sobre la seguridad, la privacidad, el empleo, la educación, el consumo de recursos y las brechas entre países. Tres profesores de la Universidad de Manizales analizan los desafíos que supone esta tecnología y la necesidad de comprenderla más allá del miedo.
La inteligencia artificial dejó de ser una herramienta asociada exclusivamente al futuro. Su presencia en la vida cotidiana, las empresas, los sistemas educativos y las decisiones humanas plantea una discusión cada vez más urgente sobre la manera en que debe desarrollarse, regularse y utilizarse.
Para Luis Carlos Correa Ortiz, profesor de la Facultad de Ciencias e Ingeniería de la Universidad de Manizales, las alertas frente al avance de esta tecnología no provienen únicamente de organismos internacionales. También han sido expresadas por personas vinculadas al desarrollo de estas herramientas, lo que, a su juicio, evidencia la necesidad de establecer mecanismos de regulación que trasciendan las decisiones individuales de las compañías tecnológicas.
“Ningún país puede gobernar esta tecnología solo. Necesitamos una regulación que vaya más allá de lo que estas tecnológicas hacen”, señaló Correa, quien también llamó la atención sobre el consumo de energía y agua asociado con la inteligencia artificial, así como sobre los riesgos que puede representar para la privacidad y la seguridad de la información.
El profesor también planteó una discusión relacionada con las brechas digitales. Así como el acceso desigual a internet ha generado diferencias entre territorios, considera que la inteligencia artificial podría reproducirlas, dependiendo de quién tiene acceso a estas herramientas, quién puede pagarlas y cómo se incorporan en las organizaciones.
Frente al manejo de información personal, Correa insistió en la importancia de la alfabetización digital. Recordó que los sistemas de inteligencia artificial pueden cometer errores y reproducir sesgos presentes en los datos con los que fueron entrenados. Por ello, recomendó comprender sus alcances y riesgos antes de utilizarlos para tomar decisiones sensibles.
Desde la perspectiva económica, Alejandro Barrera Escobar, director de la Escuela de Economía y Finanzas, consideró que la inteligencia artificial representa un punto de inflexión que atraviesa las actividades económicas, las organizaciones y la vida cotidiana. Su análisis parte de una mirada histórica sobre las transformaciones tecnológicas y el denominado desempleo tecnológico.
Barrera Escobar planteó que las revoluciones tecnológicas han generado históricamente temores relacionados con el empleo, pero también procesos de transformación, innovación y crecimiento económico. Para él, el desafío actual consiste en superar una discusión basada exclusivamente en el miedo y avanzar hacia conversaciones sustentadas en la realidad, el consenso y el aprovechamiento responsable de una tecnología creada por seres humanos.
Por su parte, Guillermo Orlando Sierra Sierra, profesor de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, abordó el impacto de la inteligencia artificial desde la educación y el desarrollo humano. Comparó su llegada con tecnologías como las calculadoras, los computadores e internet, herramientas que inicialmente generaron inquietudes, pero que terminaron incorporándose como parte de las condiciones de época.
Para Sierra Sierra, el reto educativo no consiste en ignorar la inteligencia artificial, sino en establecer criterios para su uso y fortalecer capacidades como la reflexión, el juicio, la argumentación y el desarrollo de habilidades. En este contexto, considera fundamental enseñar a formular mejores preguntas a estos sistemas.
“Si hacemos malas preguntas, vendrán malas respuestas”, afirmó el profesor, al destacar que la interacción con la inteligencia artificial debe estar acompañada por criterios de cuidado de la información, los saberes y las personas que participan en su construcción.
Los tres análisis coinciden en que la inteligencia artificial representa una transformación profunda. Las diferencias están en los énfasis: mientras Correa pone el foco en la regulación, los riesgos, las brechas y la seguridad; Barrera analiza sus efectos sobre la economía y las organizaciones; Sierra plantea los retos para la educación y la formación de sujetos autónomos y críticos.
Si prefiere ver este análisis ingrese al siguiente enlace: https://youtu.be/pGSlpHNBMd4?t=6245