Manizales, jueves 17 de septiembre de 2026. Cinco semanas después del terremoto que afectó a Manizales y otros municipios de la región, las consecuencias emocionales continúan presentes en algunas personas. Miedo, incertidumbre, dificultades para dormir, temor a permanecer en espacios cerrados o subir a pisos altos son manifestaciones que requieren atención.
Fanny Bernal Orozco, profesora de la Escuela de Psicología de la Universidad de Manizales y experta en duelo, explica que para muchas personas el proceso emocional apenas comienza y que el acompañamiento debe mantenerse más allá de la emergencia.
Umedia: ¿Qué ocurre emocionalmente después de una tragedia como esta?
Fanny Bernal: Muchos duelos apenas están empezando. Al principio existe una sensación de entumecimiento y negación y, después de unos días, aparece el impacto de una manera diferente. Pueden presentarse miedo, rabia, culpa, dolor, vértigo, dificultades para dormir o comer y una sensación de miedo muy grande.
¿También existe un duelo por perder la vivienda o los bienes materiales?
Sí. El duelo no solamente ocurre por la pérdida de seres humanos o mascotas. También está la pérdida de mi sitio de refugio, de donde dormía, de mi espacio particular, al que dediqué tiempo para comprarlo o alquilarlo y dotarlo. Si bien es distinto al duelo por muerte, sí es un duelo.
¿Cómo podemos acompañar a quienes están afectados?
No hay que minimizar el miedo, el dolor ni la incertidumbre. Para apoyar emocionalmente no hay que aconsejar: hay que escuchar, brindar el hombro y ofrecer un abrazo solidario. Para mí, como psicóloga, acompañar a la comunidad es una responsabilidad ética y un compromiso afectivo.
¿Debe continuar el acompañamiento?
Sí, porque no puede limitarse al momento de la emergencia. Las personas después deben afrontar dónde vivir, cómo hacerlo y cómo reconstruir sus vidas. El acompañamiento emocional debe mantenerse en el tiempo.