Las cifras de desempleo en Manizales siguen sorprendiendo en 2026. La tasa de desocupación fue de 8,5% y 8,1% en el primer y segundo trimestre año, y un promedio de 8,3% en el primer semestre, lo cual, sería -1,4 puntos porcentuales (pp) por debajo de la misma tasa en el primer semestre 2025. Este buen resultado agregado se deriva de un aumento de 1,2 pp en la tasa de ocupación (demanda) comparado con el 0,4 pp en la tasa global de participación (oferta), lo que se traduce en una variación del 2% en la fuerza de trabajo y 3,5% en la población ocupada, así como una disminución del -12,7% en la población desocupada, lo que en términos absolutos significa que existen más de 8.000 nuevas personas ocupadas y -3.000 personas en desocupación, a pesar de que la ciudad no rompe el piso de los 20.000 desocupados.
Manizales continúa experimentando uno de sus ciclos más favorables en el mercado de trabajo, luego de la distorsión presentada en época de pandemia (2019-2021), y asemejándose a los buenos indicadores del periodo 2014-2015. En ese sentido, el secreto de las cifras estaría en encontrar detalles de ocupación que permitan comprender variables claves de esta dinámica. Si bien la población ocupada se expandió 3,5% en el primer semestre 2026, hay sectores económicos en los que la variación fue protagonista. Principalmente, se identifican la rama de administración pública, educación y salud humana, con una contribución de más del 60% en la variación total de los ocupados en Manizales, donde el aumento fue de cerca de 6.000 personas, y una variación relativa del 16,8%. De hecho, si comparamos la estructura de ocupación desde el 2015, esta rama habría ganado aproximadamente 2 puntos porcentuales (pp), llegando a generar 17 de cada 100 empleos en la ciudad. Con contribuciones menores, se destacan las ramas de construcción, comercio y reparación, alojamiento y servicios de comida y actividades artísticas y entretenimiento, con variaciones relativas de 11,8%, 3,4%, 6,6% y 6,1% respectivamente.
Sin embargo, también existieron contracciones en algunos sectores, como transporte (-5,9%), industria manufacturera (-4,7%), actividades profesionales, científicas y técnicas (-2,9%) e información y comunicaciones (-1,3%), enviando señales de alerta frente al optimismo de los indicadores agregados de desocupación, debido a que estas ramas se caracterizan por ser de alto valor agregado por transformación, y asociados a servicios de conocimiento. Esto, aunado a una expansión tan ostensible de administración pública, invita a inquietudes sobre la sostenibilidad del ciclo en el futuro y especialmente sobre el modelo económico de ciudad. De hecho, al revisar los datos por posición ocupacional, mientras la población ocupada creció 3,5% y el empleo particular un 4,3%, el empleo del gobierno tuvo un incremento del 19%, lo que significa más de 2.000 personas nuevas ocupadas en este segmento. Lo positivo dentro del contexto es que la población asalariada aumentó un 5,7%, frente a una caída del -1,2% de la población independiente, incluyendo la reducción de -2,4% en el trabajador por cuenta propia, pero con subida de 4,6% en los trabajadores familiares sin remuneración. Esto ha permitido que la formalidad laboral en la ciudad haya recuperado buenos niveles en la comparación nacional, inferior al 36%.
Desde la coordinación del Observatorio Regional del Mercado de Trabajo de Caldas - ORMET Caldas, una alianza entre Universidad de Manizales, Confa y Cámara de Comercio de Manizales por Caldas, celebramos que el Área Metropolitana de Manizales se ubique entre las cinco ciudades con menor tasa de desocupación en el país, entre las que también se encuentra Pereira en representación del Eje Cafetero. Los datos hablan de una dinámica laboral favorable, fuertemente influenciada por la expansión del sector de administración pública, y la ocupación en otros sectores que indirectamente pueden reflejar una economía con positivos índices en el consumo de los hogares. Entre los aspectos a reflexionar, hay que mencionar el efecto demográfico que seguramente está ayudando al balance global en Manizales, donde estamos teniendo las cifras más altas en la historia de población en edad a trabajar, y por los cambios en la estructura etaria de la población, una menor proporción de población joven favorece a la baja el desempleo total. Igualmente, tener presente las limitaciones inherentes a proyectar un continuo aumento del empleo público, y que la baja tasa de desempleo no está siendo acompañada de mejores tasas de crecimiento económico local y departamental, lo que sugiere un ciclo laboral favorable sin aprovechamiento de ventajas en productividad, hecho importante precisamente por el nuevo régimen demográfico.
*Las opiniones expresadas en este espacio no comprometen el pensamiento institucional.