Manizales, miércoles 22 de abril de 2026. Gonzalo Gallego González, del Centro Editorial de la Universidad de Manizales, presenta su libro “Manizales forjada por las llamas” durante la jornada programada por la Biblioteca y Centro de Recursos de la institución para celebrar el Día del Idioma.
Esta publicación es una reseña histórica y fotográfica sobre la evolución del paisaje urbano de la capital caldense entre 1926 y 2026, y ofrece un recorrido visual por lugares icónicos de la ciudad a 100 años de los grandes incendios que casi la destruyen. En pocas palabras: un siglo de historia contado a través de la memoria gráfica.
La relación de Gonzalo con la fotografía comenzó a muy temprana edad. “Compré una colección de revistas de la editorial Salvat y Kodak sobre fotografía y empecé a aprender fotografía. Le pedí a mi papá que me prestara la cámara que él tenía, una Agfa viejita, como de los años 50. Y ahorraba de los algos para comprar rollos y tomar fotografías. Tomaba fotografías en el colegio, tomaba fotografías de Manizales, lo que me parecía bonito, y eso se fue convirtiendo en un hobby; con el paso del tiempo tuve la oportunidad de adquirir cámaras, de aprender, de practicar”.
El libro comenzó a tomar forma tras recibir el archivo histórico de tres fotógrafos que eran familia: padre, hijo y nieto. “El nieto era uno de mis grandes amigos, con quien tuve la idea de hacer este libro y empezamos a trabajar en él hace casi una década, pero falleció hace dos años y el proyecto se convirtió en un compromiso moral: hacer realidad el sueño de mi amigo, que era también mi sueño. Teníamos un muy buen material, él repartió su herencia en vida días antes de su fallecimiento y me entregó todo el archivo fotográfico para que yo dispusiera de él. La determinación que tomé fue cumplir su sueño, hacer el libro con las fotografías de su abuelo, de su tío, con fotografías de él y con fotografías mías. La mayoría de las fotos son a color, contemporáneas, actuales, y el archivo fotográfico está en blanco y negro, fotografías muy bellas, un testimonio muy valioso de lo que fue la ciudad de principios de siglo y su reconstrucción después de los incendios”, cuenta el administrativo, quien explica que tomó la decisión de darle una estructura al libro pensando en los turistas que vienen a visitar la ciudad.
Así como los recorridos, el libro comienza en la Plaza de Bolívar y el centro histórico, pasando por el Parque del Agua y el Palacio de Bellas Artes para subir a Chipre. De regreso para El Cable, incluye a la Plaza de Toros y a los barrios La Francia, El Bosque, San Antonio y Campohermoso, para seguir hacia el sector de Liborio, conectando con San José y los parques Caldas y Fundadores. Ya en la Avenida Santander documenta, con datos históricos, anécdotas y fotografías del antes y el después, lugares como el Cementerio San Esteban, el Estadio Palogrande, Palermo y Sancancio, para terminar en el Bosque Popular El Prado y en el emblemático Nevado del Ruiz.
“Mi objetivo, como nos lo propusimos hace algunos años mi amigo, que se llamaba Germán López, y yo, era reivindicar el trabajo de dos fotógrafos: Ismael Quintero, su abuelo, uno de los primeros fotógrafos de la Manizales del siglo XIX, y que tuvo la oportunidad de tomar fotografías del incendio y también de la reconstrucción; y su hijo, Guillermo Quintero, que fue quien tomó gran parte de las fotografías en blanco y negro que están en el libro. Como el objetivo del libro es mostrar la evolución de la ciudad a lo largo de100 años, en sus capítulos vemos fotografías de Germán, de 40 años atrás, hasta el año 2000. Y de ahí para acá, fotografías mías que muestran la evolución de la ciudad, de todos estos sitios, de parques, panorámicas, de tal manera que se pudo mostrar una evolución y cómo ha cambiado la ciudad”.
Señala Gallego González que, casualidad o no, el libro se terminó precisamente en 2026, a 100 años del incendio de la catedral, que fue el tercer incendio de Manizales y a partir del cual se reinició la reconstrucción de la ciudad.
“Yo no me considero escritor, recurrí a muchos libros y documentos históricos que han investigado otros escritores; pero con la fotografía hago un trabajo de recoger la historia. Es la reivindicación del oficio de un fotógrafo que quiere guardar para la memoria los cambios paisajísticos, arquitectónicos, urbanísticos que ha tenido Manizales, porque le interesa el urbanismo, ama la ciudad y es un apasionado de la historia. Eso es lo que realmente he hecho e hicieron estos fotógrafos, recoger esa historia de la capital caldense en fotografía”.
Agrega que la idea es que muchas personas conozcan esta historia, que conozcan la evolución, y asegura que el libro es un documento gráfico muy valioso, ya que hace una compilación de fotografías a lo largo de 100 años que dan un testimonio de cómo Manizales superó todas estas tragedias y cómo la ciudad es hoy lo que es.
“Aquí en la universidad me dediqué a la parte editorial y para mí ha sido muy satisfactorio, después de 26 años de hacer y hacer libros para investigadores, para docentes, para la institución, haberme puesto esta meta de hacer mi propio libro. Dicen que esa es una de las cosas que el hombre debe hacer en su vida: tener un hijo, sembrar un árbol y escribir un libro, que es como otro hijo. Es un orgullo poder cumplir el sueño de hacer un libro y presentarlo aquí en la universidad en el Día del Idioma”, puntualiza Gonzalo.
Gallego González presenta su libro este jueves 23 de abril a las 3:00 p.m. en el primer piso de la Biblioteca y Centro de Recursos. A continuación, y a propósito de esta publicación, se hará un conversatorio con los historiadores Albeiro Valencia Llano y Carlos Arboleda González. Luego se reconocerá a los mejores usuarios 2025, modalidad docentes y estudiantes, y a partir de las 6:00 p.m. se ofrecerá una demostración artística.
Tanto el jueves 23 como el viernes 24, se exhibirá el mural “Mis Regionalismos” en el segundo piso de la Biblioteca, y se realizará una exposición-muestra de libros de literatura en su entrada principal (primer piso). En este espacio también se hará la actividad “Libera un Poema”, y en la Sala de Apreciación Musical (segundo piso) otra denominada “Kahoot: crónica de una pregunta”.