A11y block

Logo UMedia

Enseñar con paciencia, amor y propósito: la apuesta de Mariana Trejos, graduada de la UManizales

Mariana Trejos

Manizales, viernes 15 de mayo del 2026. Mariana Trejos Jaramillo encontró en la educación no solo una profesión, sino el camino para transformar su vida y la de quienes hoy pasan por sus aulas. Graduada de la Licenciatura en Educación Básica con Énfasis en Inglés y de la Maestría en Educación y Desarrollo Humano, actualmente se desempeña como docente del Colegio San Luis Gonzaga y de la misma universidad donde años atrás llegó como una estudiante nocturna cargada de sueños y expectativas.

Su historia está marcada por la perseverancia y el profundo amor por la enseñanza. Mariana recuerda con especial cariño las noches de estudio en la universidad, jornadas que compartía con compañeros que, al igual que ella, trabajaban durante el día y llegaban en las noches con el anhelo de convertirse en profesionales.

“Uno de los recuerdos más gratos que tengo es precisamente la manera en que los docentes entendían nuestra realidad. Sabían que no era lo mismo enseñar en el día que hacerlo con estudiantes que venían cansados después de trabajar. Por esta razón, hacían del aula un lugar tranquilo, humano y cercano. Muchas personas eran mayores, pero todas compartíamos el mismo sueño: estudiar; por eso llevo a mis profesores en el corazón”, expresa.

Para Mariana, obtener su título profesional significó consolidar su proyecto de vida y abrir puertas que antes parecían lejanas. Su recorrido laboral comenzó en un jardín infantil, continuó en un instituto de idiomas y luego llegó al colegio donde hoy ejerce con orgullo. Sin embargo, uno de los momentos más significativos de su carrera ha sido regresar a la universidad, esta vez como docente.

“Ahora estoy viviendo uno de mis mayores sueños: volver a la universidad, pero ya no como estudiante, sino como profesora de esos estudiantes de la noche que alguna vez fui. Siento que puedo retribuir todo ese cariño y esa paciencia que mis profesores tuvieron conmigo”, afirma.

Cada día encuentra motivación en sus estudiantes, especialmente en los más pequeños, quienes le recuerdan constantemente el poder transformador de la educación.

“Ver cómo aprenden, escuchar sus historias, conocer sus sueños y acompañarlos en su crecimiento hace que me levante cada mañana con una sonrisa. A pesar de los retos, sigo creyendo que la educación es uno de los motores más importantes de la sociedad”, señala.

Con la sensibilidad y la experiencia que le han dado los años en las aulas, Mariana reconoce que ser docente exige mucho más que conocimiento académico. Para ella, la clave está en combinar pasión, paciencia, disciplina y formación constante.

“Hay que estudiar permanentemente para encontrar la mejor manera de enseñar y también para asegurarnos de que lo que compartimos con los estudiantes realmente responda a las necesidades actuales”, indica.

A quienes hoy cursan la licenciatura les envía un mensaje esperanzador y profundamente humano: no perder la vocación ni la fe en el impacto que tiene la educación sobre la sociedad.

“La verdadera lucha está en las aulas. Tal vez no vamos a cambiar el mundo entero, pero sí podemos impactar positivamente la vida de alguien, y esa persona después impactará a otros. Ahí está el verdadero valor de ser docente”, manifiesta.

Más allá de las clases, los contenidos y las evaluaciones, Mariana sueña con dejar una huella emocional en cada estudiante que pase por su vida. Aspira a que la recuerden no solo por lo que enseñó, sino por la forma en que lo hizo: desde el cariño, la paciencia y la capacidad de despertar preguntas.

“Espero sembrar en ellos la duda, las ganas de seguir aprendiendo y la capacidad de cuestionarse para construir nuevas formas de ver el mundo. Quiero que recuerden que aprendieron desde el amor y que siempre fueron capaces de ir más allá”, concluye.

Compartir
Logo UMedia

Regístrate aquí para recibir nuestros boletines informativos