| El
alto índice de reprobación
y deserción escolar, así
como la escasez de estrategias educativas
para atender a los niños con trastornos
de aprendizaje, principalmente en lo que
se refiere al proceso de lectura, escritura
y cálculo matemático, hacen
parte de la cotidianidad escolar y son
la consecuencia del desconocimiento de
las características de los procesos
de aprendizaje, las condiciones socioculturales
de los alumnos y la utilización
de metodologías pedagógicas
tradicionales que parten del principio
de uniformidad sin tomar en cuenta los
ritmos de aprendizaje y las necesidades
específicas de los estudiantes.
De
aquí que en la actualidad se estime
de gran importancia la cualificación
de grupos integrados por profesionales
competentes en el asesoramiento, atención,
elaboración de criterios evaluativos
en general y en particular, de los trastornos
del aprendizaje escolar.
Es
en este sentido que el conocimiento de
la etiología, características
y manifestaciones de los trastornos de
aprendizajes básicos, permiten
plantear estrategias pedagógicas
y didácticas adecuadas para la
prevención, evaluación e
intervención de necesidades educativas
de cada alumno y de su entorno familiar,
social y cultural.
Desde
esta perspectiva, la Universidad de Manizales
fundamentada en la Ley 30 de 1992 a través
de su Facultad de Educación, propicia
espacios de formación, análisis
y discusión de esta realidad, contribuyendo
en la formación de profesionales
de la educación, que profundicen
en este campo del saber y lideren procesos
investigativos en beneficio de la región.
En
este contexto el «DIPLOMADO EN TRASTORNOS
DEL APRENDIZAJE», es un medio primordial
para enfrentar con éxito el reto
de la educación colombiana, como
política social que debe aumentar
la capacidad de producir conocimientos
y generar las estrategias adecuadas para
el acceso democrático de personas,
grupos y comunidades, promoviendo innovaciones
pedagógicas que posibiliten el
desarrollo y contribuyan a mejorar la
calidad de vida de los educandos de nuestro
país.
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| La
relación teórico-práctica
se concibe en el «Diplomado»
no como la suma de los momentos teóricos
y de los momentos prácticos, sino
como un proceso permanente, de tal manera
que permita integrar las áreas
del conocimiento que ofrece el programa
al conocimiento específico de la
profesión. Quiere decir esto, que
en el proceso de aprendizaje estará
integrado a la práctica cotidiana
de los participantes. No se trata de crear
experiencias prácticas artificiales,
sino tomar como punto de partida para
la producción de conocimiento en
los procesos académicos la reflexión
de la experiencia y el enriquecimiento
teórico.
Esta
perspectiva a partir de la realidad cotidiana
de los participantes, permite elaborar
estrategias de desarrollo permanente en
las comunidades educativas a las cuales
pertenecen y garantiza que en sus productos
se demuestre tanto la compresión
teórica de los conceptos como su
relación con la realidad micro
y macro, en la que suscriben su cotidiano.
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