JUSTIFICACIÓN
Existen factores de orden internacional y nacional que deben ser tenidos en cuenta para entender que Colombia, de acuerdo con su evolución interna y en función de la necesidad de articularse al contexto internacional en pie de igualdad con las demás naciones del orbe; debe incluir la atención a la niñez y a la juventud como una prioridad y eje de sus políticas de desarrollo. La humanidad continua en este milenio en el marco de las dos tendencias contradictorias que siempre se han marcado en la dinámica del mundo y las cuales están definiendo los posibles escenarios para el desarrollo en el corto, mediano y largo plazo; y de cuya comprensión y traducción en políticas pertinentes, depende la capacidad de los países para actuar en condiciones de igualdad con los demás y de garantizar el bienestar para sus asociados: por una parte, naciones que ya hicieron los tránsitos necesarios hacia la economía de servicios y hacia la sociedad de la información, y por otra, países que padecieron la crisis de la deuda y todo el proceso posterior del ajuste, los cuales han sufrido procesos recesivos de grandes magnitudes.

Hacer frente a una situación así, en la que quienes padecen las consecuencias negativas del proceso, han sido los niños y las niñas, requiere de políticas integrales de desarrollo que articulen lo económico, lo social, lo político y lo ambiental. Y ello solo puede hacerse tomando como eje el desarrollo humano, lo cual es imposible de lograr, sin tener como base la atención a la Niñez y la juventud como estrategia de desarrollo; enfoque que exige la existencia de centros de pensamiento, de instituciones del conocimiento que contribuyan a generar tales políticas y que apoyen su implementación y evalúen su desempeño. Instituciones con capacidad de aportar a que el país clarifique sus perspectivas, su proyección y defina sus objetivos nacionales, en el marco de los cambios nacionales y mundiales que se están sucediendo. Y que al mismo tiempo contribuyan a que, en medio de procesos tan complejos, inciertos y desconcertantes como los que vivimos en Colombia; en los cuales algunos sectores tienden a dudar de todo; no se abra paso el desaliento, ni el país pierda su rumbo o su capacidad de acción.

Es imposible que un país tenga una política seria de formación de capital humano como base de su crecimiento económico, o de desarrollo humano como base de su proyección social, cultural y de la formación ciudadana de sus integrantes, sin que se fundamente en una política comprensiva e integral de desarrollo de la niñez y la juventud basada en el fortalecimiento de los conocimientos y habilidades de los adultos, la familia, la comunidad y las instituciones para responder adecuadamente a sus necesidades y a las exigencias que les presenta el contexto. No puede haber así mismo una política integral de desarrollo de la niñez y la juventud que no se base en el fortalecimiento de instituciones con capacidad de generar alternativas para su implementación y para su proyección, de generar conocimiento para fundar políticas, programas y proyectos, de promover redes, de diseminar la experiencia, de articular la sociedad civil con el estado, etc.